Asertividad - desarmando a los manipuladores
Guía de Asertividad
Aprende a defender tu espacio y tus derechos con calma y seguridad.
Los 3 Estilos de Comunicación
Estilo Pasivo
Evita el conflicto, priorizando a los demás sobre uno mismo.
Estilo Agresivo
Impone su voluntad, buscando "ganar" sin respetar a los demás.
Estilo Asertivo
Expresa sus necesidades y respeta las de los demás.
Tus Derechos Asertivos
Interiorizar estos derechos es el primer paso para darte permiso a ser asertivo/a.
- Tienes derecho a decir "NO" sin sentirte culpable.
- Tienes derecho a expresar tus sentimientos y opiniones.
- Tienes derecho a cometer errores y a ser responsable de ellos.
- Tienes derecho a cambiar de opinión.
- Tienes derecho a pedir lo que quieres.
- Tienes derecho a no necesitar la aprobación de los demás.
Tu Kit de Herramientas Asertivas
Qué es: Consiste en dar la razón en parte o aceptar la "posibilidad" de que la crítica sea cierta, sin ceder. Esto desarma a la persona agresiva porque no encuentra resistencia.
Cuándo usarla: Ideal para críticas manipuladoras o cuando no quieres entrar en una discusión sin fin.
Claves para el éxito: Tono de voz calmado y neutro. Postura relajada. No justifiques tu respuesta, solo "concuerda en parte".
Agresivo: "¡Siempre lo dejas todo para el final! Eres un vago."
Tú: "Es posible que tengas razón, a veces dejo las cosas para el final."
Agresivo: "¡Claro que tengo razón! ¡No se puede confiar en ti para nada importante!"
Tú: "Entiendo que lo veas así, que te parezca que no se puede confiar en mí."
Análisis: Sigues validando su percepción ("entiendo que lo veas así") sin aceptar su conclusión ("no se puede confiar en ti"). La agresión se queda sin un blanco contra el que chocar y pierde fuerza.
Qué es: Consiste en repetir tu punto de vista de forma tranquila y persistente, sin entrar en provocaciones ni dar nuevas justificaciones.
Cuándo usarla: Perfecta para decir "no" a peticiones insistentes o cuando intentan hacerte cambiar de opinión con argumentos repetitivos.
Claves para el éxito: Mantén el contacto visual. Usa un tono de voz monótono y firme, sin alterarte. Sé breve.
Insistente: "Por favor, préstame dinero. Te lo devolveré."
Tú: "Aprecio que confíes en mí, pero he decidido no prestar dinero."
Insistente: "¡Pero es una emergencia! ¡Un buen amigo lo haría!"
Tú: "Entiendo que es una emergencia para ti, pero mi decisión es no prestar dinero."
Análisis: No caes en la trampa de debatir si eres "un buen amigo". Te limitas a repetir tu límite de forma calmada, haciendo que la insistencia sea inútil.
Qué es: Consiste en responder a una crítica con una pregunta que busca entender el problema real detrás del ataque, obligando a la otra persona a ser más específica y menos agresiva.
Cuándo usarla: Cuando recibes una crítica vaga, generalizada o un ataque personal que no te da información útil.
Claves para el éxito: Tono curioso y genuino, no sarcástico. Mantén una postura abierta y escucha la respuesta.
Agresivo: "Tu trabajo es un desastre, no sé ni por dónde empezar."
Tú: "Entiendo que no te gusta el resultado. ¿Qué es lo primero que cambiarías para mejorarlo?"
Agresivo: "¡Todo! La presentación es horrible."
Tú: "De acuerdo, empecemos por la presentación. ¿Qué aspecto concreto de la presentación es el que menos te convence?"
Análisis: Insistes en buscar concreción. Esto obliga a la otra persona a abandonar el ataque general y a centrarse en hechos, transformando una confrontación en una colaboración.
Qué es: Es admitir tu error de forma clara y directa, pero separando el "hacer" del "ser". Aceptas que cometiste un error, pero no que "eres" un error.
Cuándo usarla: Cuando la crítica es justificada y has cometido un error. Te permite aceptar la responsabilidad sin sentirte humillado/a.
Claves para el éxito: Sinceridad. No añadas excusas. Un simple "tienes razón" es muy poderoso.
Crítico: "Llegaste tarde a la reunión y nos retrasaste a todos."
Tú: "Sí, tienes toda la razón. Llegué tarde. Lamento las molestias."
Crítico: "Es que siempre es lo mismo contigo."
Tú: "Entiendo tu frustración. Hoy fue mi responsabilidad."
Análisis: Aceptas el error concreto ("hoy") y validas su frustración ("entiendo que te sientas así") pero no aceptas la etiqueta general ("siempre es lo mismo"). Asumes la responsabilidad sin dejar que te definan.
Qué es: Consiste en posponer la discusión para un momento en el que te sientas más calmado/a y preparado/a para responder de forma asertiva.
Cuándo usarla: Cuando te sientes abrumado/a, enfadado/a o no sabes qué decir. Es una retirada estratégica, no una rendición.
Claves para el éxito: Sé específico sobre cuándo retomarás la conversación. "Ahora no, pero hablemos esta tarde a las 5".
Agresivo: "¡Tenemos que hablar de esto AHORA! ¡No me voy hasta que lo solucionemos!"
Tú: "Veo que es muy importante para ti, pero ahora mismo estoy demasiado alterado/a para hablarlo bien. Prefiero que lo retomemos en 30 minutos."
Agresivo: "¡No! ¡Siempre escapas de los problemas!"
Tú: "No escapo, quiero darle la importancia que merece. Y para eso, necesito calmarme. Por favor, hablemos en 30 minutos."
Análisis: No solo aplazas, sino que reafirmas tu compromiso con la solución ("quiero solucionarlo bien") y estableces un límite claro. Esto demuestra control y seriedad.